Los respiraderos originales estaban dorados con pan de oro. Retirar el dorado fué una de las operaciones más delicadas. Una vez las tallas estaban limpias, nos dispusimos a acoplar los respiraderos para la creación de la canastilla. Esto nos obligó a realizar cortes en las tallas, así como, a retallar y tallar piezas nuevas respetando el diseño original.
A continuación se remataron y fijaron las tallas mediante una cornisa superior y otra inferior en madera de Cedro y se procedio al lijado para finalizar con las distintas fases del acabado.
